El venezolano José Altuve,
orgulloso, alza el trofeo de "Jugador
Más Valioso" de la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2019.
El venezolano José Altuve, de los Astros de Houston, fue designado con
el Premio "Jugador Más Valioso"
de la Liga Americana, al tener una brillante actuación durante la Serie de
Campeonato de 2019, enfrentando a los Yanquis de Nueva York.
José Altuve en 6 encuentros jugados en la Serie de Campeonato de 2019, ante
a los Yanquis de Nueva York, tuvo 27 apariciones al plato, 23 veces al bate,
conectó 8 hits, 1 doble, 2 cuadrangulares, anotó 6 carreras e impulsó 3, se
estafó 1 almohadilla, recibió 4 boletos y se ponchó en 1 ocasión, para dejar su
promedio al bate en .348, porcentaje de embasado de .444, porcentaje de
slugging de .652 y OPS de 1.097 (el más alto en su tercera Serie de Campeonato
de por vida).
Entre los venezolanos que han obtenido el Premio de "Jugador Más Valioso" de una Serie de Campeonato, tenemos
a: Jesús Marcano "Manny"
Trillo, de los Filis de Filadelfia (1980), Eduardo "Eddie" Pérez, de los Bravos de Atlanta (1999), Marco
Scutaro, de los Gigantes de San Francisco (2012), Alcides Escobar, de los
Reales de Kansas City (2015) y José Altuve (2019), de los Astros de Houston
(2019). De los 5 Grande-Ligas criollos galardonados 3 han sido camareros, 1
campo-corto y 1 catcher.
José Altuve es levantado por
sus compañeros de equipo durante la ceremonia de entrega del Premio "Jugador Más Valioso" de la
Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2019.
El cuadrangular de José Altuve fue su número 13 de por vida en
postemporada, igualando la marca para la divisa sideral junto a su compañero
George Springer.
¡Felicitaciones a José Altuve por ese nuevo e importante logro alcanzado
y que continúen los éxitos!
El gran lanzador derecho Justin
Verlander, de los Astros de Houston, saluda y agradece la gran ovación de los
fanáticos al alcanzar la marca de los 3.000 ponches de su carrera.
El 28 de septiembre de 2019, en el Angel Stadium de Anaheim, Justin
Verlander, de los Astros de Houston, llegó a la histórica cifra de los 3.000
ponches propinados y los 300 abanicados en una campaña, por primera vez en su
carrera.
En el cuarto inning, Verlander ponchó a Kole Calhoun, de los Angelinos
de Los Ángeles de Anaheim, siendo la víctima del histórico momento, a pesar de
que se embasó por wild-pitch, un piconazo que no pudo retener el receptor
venezolano Robinson Chirinos.
Justin Verlander se erigió en el lanzador número 18 en la historia de
las Grandes Ligas en ponchar a 3.000 bateadores.
Por segunda vez en la historia de las Mayores, 2 lanzadores alcanzan los
3.000 ponches en un mismo año. En 1981, lo hicieron Tom Seaver, de los Rojos de
Cincinnati y Steve Carlton, de los Filis de Filadelfia, en la Liga Nacional; en
tanto, que esta zafra lo hicieron C.C. Sabathia, de los Yanquis de Nueva York y
Justin Verlander, de los Astros de Houston, por la Liga Americana.
Adicionalmente, Justin Verlander logró por primera vez en su carrera los
300 ponches en una temporada, a los 36 años y 220 días, siendo el tercer pitcher
más longevo en alcanzarlo en la historia del Big Show. Los otros fueron Nolan
Ryan a los 42 años en 1989 y Randy Johnson a los 38 años en el año 2002. Sucedió
en la parte baja del sexto episodio,
abanicando al mismo Kole Calhoun.
La pareja de lanzadores de los Astros de Houston Justin Verlander (300)
y Gerrit Cole (316) con 300 o más ponches conseguidos en una misma campaña
(2019), igualaron a otra gran pareja de serpentineros, de los Cascabeles de
Arizona, Randy Johnson (334) y Curt Schilling (316) quienes lo lograron en
2002.
Los Astros de Houston ganaron 6-3. Justin Verlander se llevó la victoria
21 de la temporada. El lanzador perdedor fue Luke Bard. El juego salvado fue
para el mexicano Roberto Osuna.
Entre los venezolanos que actuaron ese histórico día estaban, por los
Astros de Houston: José Altuve (2B), Robinson Chirinos (C), Héctor Rondón (P) y
por los Angelinos de Los Ángeles de Anaheim: José Suárez (P).
José Altuve se fue a la ofensiva, de 5-3, 1 doble, 1 jonrón, 1 anotada y
3 impulsadas, para dejar su promedio de bateo en .298. Su cuadrangular, en el
sexto inning, ante el pitcher venezolano José Suárez con 1 en base, fue el
número 31 de la temporada, estableciendo un tope en su carrera y una marca para
un segunda base de los Astros de Houston.
Justin Verlander es candidato firme a ganar el Premio "Cy Young" de la Liga Americana
en 2019. Dejó su récord en 21 victorias (líder) y 6 derrotas, con una
efectividad de 2.58, 1 No Hit No Run, 300 ponches, en 223 entradas lanzadas
(líder).
Justin Verlander, de los Astros
de Houston, celebra alzando su brazo al conquistar el ponche número 3.000 de su
carrera.
Entre algunos de
sus logros alcanzados tenemos:
Premio "Novato del Año"
de la Liga Americana (2006).
Premio "Cy Young" de
la Liga Americana (2011).
Ganador de la "Triple
Corona" (2011).
Premio "Jugador Más Valioso"
de la Liga Americana (2011).
Premio "Jugador del Año"
en las Grandes Ligas (2011).
Premio "Campeón del Pitcheo"
de la Liga Americana (2011).
2 veces ganador del Premio "Pitcher
del Año" de la Revista "The
Sporting News" (2011 y 2012).
Premio "Jugador Más Valioso"
de la Serie de Campeonato de la Liga Americana (2017).
Premio "Babe Ruth"
(2017), por primera vez compartido, con el venezolano José Altuve.
8 Designaciones a Juegos de las Estrellas (2007, 2009-2013 y 2018-2019).
Se tituló campeón con los Astros de Houston en 2017, tras vencer a los
Dodgers de Los Ángeles en 7 encuentros.
Ha jugado 3 Series Mundiales, 2 con los Tigres de Detroit (2006 y 2012)
y 1 con los Astros de Houston (2017).
Sus números
vitalicios son: 15 temporadas jugadas, 225
victorias, 129 derrotas, porcentaje de victorias/derrotas de .636, 453 partidos
lanzados (todos como abridor), 26 Juegos Completos, 9 Blanqueos, 2.982 innings,
1.190 carreras permitidas (1.103 limpias), le han bateado 2.535 hits, 308
cuadrangulares, ha otorgado 850 boletos y ponchado a 3.006 bateadores.
El Salón de la Fama del Béisbol de Cooperstown le espera en un futuro no
muy lejano, una vez que se retire.
El pitcher Justin
Verlander, de los Astros de Houston, celebra alzando sus brazos, su tercer No
Hit No Run de su carrera.
El 1 de septiembre de 2019, en el Rogers Centre, el pitcher de los
Astros de Houston, el derecho Justin Verlander, lanzó un juego sin hit ni
carrera contra los Azulejos de Toronto, para vencerlos 2-0.
El segundo bate Cavan Biggio recibió 1 boleto, en el primer inning y no
pasó nada más por parte de los Azulejos a la ofensiva.
La gran labor de Verlander, al no permitir hits ni carrera, se coronó
con 14 ponches (estuvo a 1 de su tope) y un total de 120 lanzamientos. El
receptor que recibió esa joya de pitcheo fue el venezolano Robinson Chirinos.
El lanzador Justin
Verlander se abraza con el receptor venezolano Robinson Chirinos, luego de
lanzar su tercer juego sin hit ni carreras, en las Grandes Ligas.
En el noveno inning, el tercera base venezolano Abraham Toro, nacido en
Canadá pero de padres venezolanos conectó un cuadrangular por el jardín izquierdo de 2 carreras, para
dejar cifras definitivas al encuentro. Además, realizó el último out del partido.
Actuaron en el partido, por los Astros, los venezolanos José Altuve
(2B), Robinson Chirinos (C) y Abraham Toro (3B); en tanto que por Toronto,
lanzó como abridor Wilmer Font (P), siendo testigos de la hazaña de su
compañero Justin Verlander.
Por Toronto, jugaron: Bo Bichette (SS), Cavan Biggio (2B), Vladimir
Guerrero Jr. (3B), Justin Smoak (1B), Rowdy Tellez (BD), Randal Grichuk (CF), Billy
McKinney (RF), Brandon Drury (LF) y Reese McGuire (C). Lanzaron: Wilmer Font, Sam Gaviglio, Zack Godley y Ken Giles, quien
perdió el partido, entrando a lanzar en el noveno episodio.
Este es el tercer No Hit No Run de Justin Verlander en su brillante
carrera. Los 2 anteriores los realizó jugando para los Tigres de Detroit, el 12
de junio de 2007, enfrentando a los Cerveceros de Milwaukee, a quienes derrotó
4-0, con el catcher boricua Iván Rodríguez, siendo el primer No Hitter en el
estadio Comerica Park; y, el 7 de mayo de 2011, ante los Azulejos de Toronto,
para ganarles 9-0, con Alex Ávila en la receptoría, el el estadio Rogers Centre.
Verlander realizó su gran hazaña en su temporada número 15 en las
Mayores, a los 36 años y 193 días. Alcanzó su victoria 17 de la temporada, con
5 derrotas, dejando su efectividad en 2.56. Fue su victoria 221 de su carrera,
con 128 derrotas, y una efectividad de carreras limpias permitidas de 3.34 de por vida. Tiene 2.963 ponches propinados, faltándole 37 para los 3.000.
El pitcher Justin
Verlander se prepara a lanzar y sacar el último out del partido sin hit ni
carreras, para vencer 2-0, a
los Azulejos de Toronto, el 1 de septiembre de 2019. Al fondo se observa al
antesalista, el venezolano Abraham Toro.
Verlander entre sus
algunos de sus logros, tenemos: Ganador del Premio
"Novato del Año" (2006), Ganadro del Premio "Cy Young"
(2011), Premio "Jugador Más Valioso" de la Liga Americana (2011), Premio "Jugador Más Valioso" de la
Serie de Campeonato de la Liga Americana (2017), Ganador de 1 Anillo de Campeón de Serie Mundial (2017) y ha sido designado a 8 Juegos de las Estrellas.
Justin Verlander es un favorito candidato a obtener nuevamente el Premio
"Cy Young" de la Liga Americana esta temporada y es un seguro
candidato a entrar al Templo de los Inmortales de Cooperstown, una vez que se
retire y pasen los 5 años requeridos.
Miguel Dupouy Gómez.
Los invito a ver el
siguiente interesante video con la hazaña alcanzada por Justin Verlander al
lanzar su tercer No Hit No Run de su carrera:
El excelente pelotero que destacó inicialmente con el equipo de
expansión, los Colt .45s de Houston, cuando era prácticamente un adolescente y
que después se constituyera en un ídolo para los Expos de Montreal, Tigres de
Detroit y Mets de Nueva York, falleció en un hospital de West Palm Beach,
Florida (U.S.A.), luego de sufrir complicaciones cardíacas, a la edad de 73
años.
Era jardinero derecho e inicialista. También, fue un gran bateador designado y emergente, al final de su carrera. Lanzaba a la derecha y bateaba a la
zurda. Nació, el 1 de abril de 1944, en New Orleans, Louisiana (U.S.A.).
Staub jugó por 23 temporadas en las Grandes Ligas. Fue el primer y único pelotero en coleccionar 500 o más hits con 4 equipos diferentes: Houston,
Montreal, Detroit y Nueva York.
Equipos de Grandes
Ligas donde jugó: Colt .45s de Houston (1963-1964),
Astros de Houston (1965-1968), Expos de Montreal (1969-1971, 1979), Mets de
Nueva York (1972-1975 y 1981-1985), Tigres de Detroit (1976-1979) y Rangers de
Texas (1980).
Sus números
vitalicios en las Grandes Ligas: 23 campañas, jugó
2.951 partidos, tuvo 9.721 turnos al bate, conectó 2.716 hits, 499 dobles, 47
triples, 292 jonrones, recibió 1.255 boletos, 888 ponches, anotó 1.189 carreras
e impulsó 1.466, dejó un promedio de bateo de .279, porcentaje de embasado de
.366, porcentaje de slugging de .431 y OPS de .793. Su porcentaje de fildeo fue
de .980.
Algunos de sus
logros alcanzados:
Fue elegido a 6 Juegos de las Estrellas (1967), (1968), (1969), (1970), (1971)
y (1976) y jugó en 4 de ellos (1967), (1968), (1970) y (1976).
Ganador del Premio Bateador Designado del Año (1978).
Líder en Juegos Jugados con 162 (1971) y 161 (1976).
Líder en outs realizados como jardinero derecho de la Liga Nacional, con
308 (1970).
Líder en partidos jugados como jardinero derecho y en asistencias de la
Liga Nacional(1969), (1970), (1971),
(1974) y (1975).
Líder con menos errores cometidos de la Liga Nacional como jardinero
derecho (1965), (1967), (1969) y (1971).
Líder en doble-plays realizados como jardinero de la Liga Nacional (1971) y (1974).
Rusty Staub pionero de los
equipos de expansión de Houston: Los Colt .45s y los Astros.
En temporada
regular, conectó 292 jonrones a 195 pitchers, entre ellos: Phil Niekro (5), Steve Carlton (4), Ken Holtzman (4), Mike Torrez (4),
Dick Tidrow (4), Nolan Ryan (3), Tom Seaver (3), Fred Norman (3), Don Sutton
(3), Gaylord Perry (3), Luis Tiant (3), Juan Marichal (2), Tug McGraw (2), Don
Gullett (2), Jerry Koosman, Steve Rogers, Rollie Fingers, Dennis Eckersley, Ken
Forsch, Sparky Lyle, Don Drysdale, Rawley Eastwick, Mike Cuellar, Warren Spahn,
Scott McGregor, Mario Soto, Jeff Reardon y los venezolanos Luis Leal y Pablo
Torrealba, todos con 1, entre otros.
Conectó 9
Grand-Slams, a los pitchers: Ron Kline, de los
Bravos de Atlanta (6/6/1970), José Peña, de los Dodgers de Los Angeles (23/8/1971),
Sam McDowell, de los Gigantes de San Francisco (14/5/1972), Jim McGlothlin, de
los Rojos de Cincinnati (3/5/1973), Steve Arlin, de los Padres de San Diego (27/8/1973),
Bob Gibson, de los Cardenales de San Luis (23/4/1975), Rollie Fingers, de los
Atléticos de Oakland (27/4/1976), Wilbur Wood, de los Medias Blancas de Chicago
(17/4/1978) y Dennis Eckersley, de los Medias Rojas de Boston (19/4/1980).
El agarre de su bate, lo hacía tomándolo recortado. A pesar de ello, su
poder con el madero era contundente.
Se llamaba Daniel Joseph Staub y desde muy pequeño le colocaron su
sobrenombre Rusty, el que utilizaría como nombre de pelotero. Su madre deseaba
que su hijo se llamara Daniel y ella podía así llamarlo Danny como un
diminutivo cariñoso, pero al nacer una de las enfermeras le llamó por su
cabellera rojiza Rusty (Oxidado) y así se quedó.
Cuando el pequeño Rusty, cumplió sus 3 años de nacido, su padre le
regaló un bate pequeño y le decía ¡hazle swing!
Como adolescente, Staub ayudó a su equipo Crescent City Post, en el
campeonato de la Legión Americana a derrotar al equipo de Billings, Montana,
cuyo pelotero líder era Dave McNally.
16 equipos de las Grandes Ligas scoutearon a Staub. Incluso hasta el
gran Ted Williams lo buscó, para hablar con él.
Rusty Staubfue el primer y único pelotero en
coleccionar 500 o más hits con 4 equipos diferentes: Houston, Montreal, Detroit
y Nueva York.
El 11 de septiembre de 1961, firmó con el equipo Colt .45s de Houston,
por 100.000 dólares. El Gerente General del equipo, era el recordado Paul Richards.
Fue enviado al equipo Durham, de la Liga de Carolina. Staub, bateó para
promedio de .292, con 23 cuadrangulares. Lideró la Liga a la defensiva, como
inicialista, en outs realizados y en asistencias, siendo nombrado "Jugador
Más Valioso".
En 1963, con tan solo 19 años, continuó como regular con el Colt .45s de
Houston.
El 3 de junio de 1963, conectó su primer cuadrangular en las Grandes Ligas,
en el Colt Stadium, ante el gran pitcher Don Drysdale.
El novato Staub solo bateó para promedio de .224, con 6 jonrones, 45
impulsadas en 513 turnos al bate y sin poder mejorar sus números, hasta
mediados de 1964, fue enviado a las Ligas Menores con el Oklahoma City.
Señalaba Staub: "Esa situación
podría haber sido el fin del mundo para mí". "Me sentía tan pequeño
como mis labios en mi recorrido hacia el aeropuerto".
Con el Oklahoma City, bateó para promedio de .314, con 20 jonrones, 45
carreras impulsadas, en 71 partidos, lo que le valió su regreso a Houston.
Recordaba Staub: "En ese momento
había decidido qué tipo de bateador sería. Debía esperar el buen pitcheo para
batear la bola".
Una de sus aficiones, fue cocinar, oficio que aprendió con el equipo
Scottsdale de Arizona, en la Liga Instruccional. Él y sus compañeros de equipo
no ganaban suficiente para poder comer todos los días en restaurantes, por lo
que Staub le escribió una carta a su madre, para que le enviara recetas de
cocina con indicaciones detalladas, y así lo hizo.
El 12 de junio de 1966, en el Astrodome, conectó su primer cuadrangular
dentro del parque ante el pitcher Dick Ellsworth, de los Cachorros de Chicago,
impulsador de 2 carreras, para poner a su equipo adelante 2-1. Los Astros vencieron
finalmente, 8-4.
De regreso a Houston, elevó su promedio de bateo a .333, con 74 carreras
impulsadas, liderando la Liga en dobles, con 44 en 1967. Tuvo una cadena de 20 juegos consecutivos
bateando de hit.
En enero de 1969, Houston negoció el cambio de Staub a Montreal, por los
peloteros Don Clendenon y Jesús Alou. La transacción se retardó hasta abril,
debido a la negativa de Clendenon, lo que significó que acordaran el traspaso
por los lanzadores Jack Billingham, Skip Guinn y 100.000 dólares.
Rusty Staub fue un carismático
jugador, muy querido por los aficionados de los Expos de Montreal y los Mets de
Nueva York.
Staub se convirtió en toda una estrella en Montreal. Los fanáticos le
colocaron el apodo de "Le Grande Orange", ya tenía 25 años de edad. Decidió
aprender francés, para comunicarse mejor con los fanáticos, especialmente los
niños.
Su producción de jonrones, que en Houston tuvo un tope de 14, alcanzó
con los Expos de Montreal 29, en 1969 y 30, en 1970. En 1969, tuvo una cadena consecutiva de 34 partidos embasándose.
El 1 de agosto de 1970, Staub conectó 4 jonrones en una doble jornada.
Terminando la campaña con promedio de bateo de .311, 19 jonrones y 97 carreras
impulsadas.
Al final de 1971, fue cambiado a los Mets de Nueva York, para iniciar
con ellos la temporada de 1972, por los jugadores Ken Singleton, Tim Foli y Mike
Jorgensen.
En 1973, con los Mets de Nueva York, Staub bateó para promedio de .279,
con 15 cuadrangulares y 76 carreras impulsadas.
En la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1973, en el partido 4,
realizó una gran atrapada, chocando su cuerpo contra la pared del jardín
derecho, lesionándose su hombro.
Jugando
lesionado, solamente pudo batear para .200, en la victoria de su equipo,
los Mets de Nueva York, ante los Rojos de Cincinnati, en 5 encuentros, pero
contribuyó con 3 vuela-cercas y 5 impulsadas.
En el segundo partido de la
serie, el 7 de octubre de 1973, le bateó 1 jonrón solitario a Don Gullett, para
poner la pizarra 1-0 a
favor de los Mets, quienes finalmente ganaron 5-0, en el Riverfront Stadium.
En
el tercer encuentro, celebrado el 8 de octubre de 1973, en el Shea Stadium,
Staub se fue de 5-2, con 2 cuadrangulares (1 solitario ante Ross Grimsley y
otro, con 2 corredores en base ante Tom Hall, ambos con 2 outs), 2 carreras
anotadas y 4 impulsadas, dejando su promedio de bateo en .300. Los Mets ganaron
9-2 y se pusieron adelante en la serie, 2-1.
En la Serie Mundial de 1973, Staub bateó para promedio de .423,
liderando a ambos clubes en hits conectados con 11 e igualando a Reggie Jackson
con más carreras remolcadas con 6; sin embargo, los Mets cayeron derrotados en
7 partidos, ante los Atléticos de Oakland. Staub se fue en 7 encuentros, de
26-11, 2 dobles y 1 jonrón, con 1 anotada y 6 remolcadas. En el cuarto partido, realizado en el Shea Stadium, Rusty Staub se fue en jornada perfecta de 4-4, 3 sencillos,
1 jonrón (de 3 carreras para poner adelante a su equipo, ante Ken Holtzman), 1
carrera anotada y 5 impulsadas, dejando su average ofensivo en .333, para
ayudar a darle la victoria a su equipo 6-1 e igualar la serie a 2 victorias por
lado. En el séptimo y decisivo encuentro, se fue de 4-2, 1 sencillo, 1 doble y
1 carrera anotada, pero no pudo impedir la victoria de los Atléticos 5-2,
titulándose los Atléticos campeones de la Serie Mundial en el Oakland-Alameda
County Stadium.
En 1975, Rusty Staub estableció un récord con los Mets de Nueva York de
105 carreras impulsadas; hasta que Howard Johnson lo rompió con 117, en 1991.
Después, Staub fue cambiado a los Tigres de Detroit, por el lanzador
Mickey Lolich. La producción ofensiva de Staub continuó en ascenso. Impulsó 96
carreras en 1976, 101 en 1977 y 121 en 1978. Fue incluido por la
revista de béisbol especializada "The
SportingNews" en el equipo "Todos Estrellas de la Liga
Americana" como Bateador Designado.
Fue titular en el Juego de las Estrellas de 1976, jugando el jardín
derecho de la Liga Americana, en el Veterans Stadium de Filadelfia, donde se
fue en jornada perfecta de 2-2, 2 sencillos, uno ante el abridor Randy Jones y
otro ante Tom Seaver.
En total, en Clásicos de Otoño actuó en 4, los años 1967,
1968, 1970 y 1976. Tuvo 5 turnos al bate, conectó 3 hits, dejando su promedio
de bateo en .600. En 1967, representando a la Liga Nacional, como bateador
emergente, se fue de 1-1, 1 sencillo por el jardín central, ante el pitcher Jim
"Catfish" Hunter.
En el mes de julio de 1979, el equipo de Detroit envió a Staub de vuelta
a Montreal y éstos lo cambiaron a los Rangers de Texas por dos jugadores del
infield, antes de la temporada de 1980.
Como Agente Libre, los Mets de Nueva York lo firmaron nuevamente, en
1980.
Rusty Staub cocinando en su
restaurant de Manhattan, Nueva York (U.S.A).
Staub abrió su célebre restaurant "Rusty's"
en la ciudad de Nueva York, en marzo de 1977, lo que lo hizo más feliz de
regresar a "La Gran Manzana".
Él mismo cocinaba y atendía a los comensales, en sus ratos libres. Era un
restaurant especializado en costillitas. En 1980, la famosa y bella actriz
Brooke Shields participó y ganó una competencia de cocina en ese local.
Staub estuvo con los Mets en sus últimas 5 campañas como jugador
suplente y bateador emergente.
En 1983, Rusty Staub estableció un récord con la franquicia al conectar
como bateador emergente 24 hits, 1 menos que el récord de las Grandes Ligas.
Dio como emergente, 8 hits consecutivos, 1 menos que el récord de las Mayores.
Staub se erigió como el pelotero número 11 en la historia del Big Show con 100 o más hits como bateador emergente. Terminó su carrera con 2.716 hits
conectados.
Rusty Staub recibió en vida
muchos homenajes. Aquí lo vemos realizando el primer lanzamiento en un partido
de los Mets de Nueva York.
Posteriormente, en 1986, Rusty Staub se dedicó como un destacado
comentarista de las transmisiones de los partidos de béisbol de los Mets de
Nueva York.
En 1986, Rusty Staub y Bud Harrelson fueron los primeros peloteros que
ingresaron al Salón de la Fama del Béisbol de los Mets de Nueva York.
En 1992, los Expos de Montreal retiraron su número 10 del equipo, como
homenaje a su persona.
Staub falleció el 29 de marzo de 2018, horas antes de iniciarse la
campaña de las Grandes Ligas.
Fue compañero de equipo de los venezolanos: Aurelio Monteagudo, José
Herrera y Remigio Hermoso.
Dejó muchos gratos recuerdos, como pelotero, fue un gran bateador, con
poder; como persona, atenta y colaboradora en la ayuda de los necesitados. Creó
una Fundación con su nombre, para combatir el hambre en la juventud. Participó
como instructor en la escuela de béisbol de su compañero Lee Mazzilli en
Massachussets. Siempre se le veía sonreído. Paz a su alma.
Miguel Dupouy Gómez.
Pueden disfrutar el
siguiente video sobre la vida de Rusty Staub:
El gran y veloz pitcher derecho Nolan Ryan, es el lanzador que más No
Hit No Run ha lanzado en las Grandes Ligas con 7.
A continuación les presento a los amables lectores, una breve
descripción de cada uno de ellos:
El 15 de mayo de 1973, en el Royal Stadium, Nolan Ryan jugando para los
Angelinos de California, lanzó su primer No Hit No Run, en las Grandes Ligas,
ante los Reales de Kansas City, venciéndolos 3-0. En labor de 9 innings
completos, enfrentó 27 bateadores, otorgó 3 boletos y ponchó a 12 enemigos,
dejando su récord en 5 victorias y 3 derrotas, con una efectividad de 2.71. El
pitcher perdedor fue Bruce Del Canton. Entre los peloteros que estaban por los
Reales, tenemos a: Fred Patek, Steve Hovley, Amos Otis, John Mayberry, Cookie
Rojas, Ed Kirkpatrick, Lou Piniella, Paul Schaal, Carl Taylor y Gail Hopkins. Lo
hizo a la edad de 26 años.
El 15 de julio de 1973, en el Tiger Stadium, Nolan Ryan jugando para los
Angelinos de California, lanzó su segundo No Hit No Run, en las Grandes Ligas,
ante los Tigres de Detroit, venciéndolos 6-0. En labor de 9 innings completos,
enfrentó 27 bateadores, otorgó 4 boletos y ponchó a 17 enemigos, dejando su
récord en 11 victorias y 11 derrotas, con una efectividad de 2.90. El pitcher
perdedor fue Jim Perry. Entre los peloteros que jugaron por los Tigres, tenemos
a: Jim Northrup, Mickey Stanley, Gates Brown, Norm Cash, Duke Sims, Dick
McAluliffe, Dick Sharon, Aurelio Rodríguez y Ed Brinkman. Fue a la edad de 26
años. Ese día, Nolan Ryan se erigió en el cuarto pitcher en la historia de las Grandes Ligas en lanzar 2 juegos sin hit ni carrera en una misma temporada; los otros 3 lanzadores que lo hicieron fueron: Johnny Vander Meer, de los Rojos de Cincinnati (1938), Allie Reynolds, de los Yanquis de Nueva York (1951) y Virgil Trucks, de los Tigres de Detroit (1952).
El 28 de septiembre de 1974, en el Anaheim Stadium, Nolan Ryan jugando
para los Angelinos de California, lanzó su tercer No Hit No Run, en las
Mayores, ante los Mellizos de Minnesota, venciéndolos 4-0. En labor de 9
innings completos, enfrentó 27 bateadores, otorgó 8 boletos y ponchó a 15
bateadores, dejando su récord en 22 victorias y 16 derrotas, con una
efectividad de 2.89, faltando 4 juegos para terminar la temporada regular. El
pitcher perdedor fue Joe Decker. Entre los peloteros que estaban por los Mellizos,
tenemos a: Steve Brye, Rod Carew, Steve Braun, Bobby Darwin, Tony Oliva, Larry
Hisle, Pat Bourque, Harmon Killebrew, Jerry Terrell, Luis Gómez, Eric Soderholm
y Glenn Borgmann. Lo realizó a la edad de 27 años.
El 1 de junio de 1975, en el Anaheim Stadium, Nolan Ryan jugando para
los Angelinos de California, lanzó su cuarto No Hit No Run, en el Big Show,
ante los Orioles de Baltimore, venciéndolos 1-0. En labor de 9 innings
completos, enfrentó 28 bateadores, otorgó 4 boletos y ponchó a 9, dejando su
récord en 9 victorias y 3 derrotas, con una efectividad de 2.45. El pitcher
perdedor fue Ross Grimsley. La única anotación vino en el cierre del tercer
inning, de las piernas del veloz Mickey Rivers, impulsado por un hit de Dave
Chalk, por el jardín izquierdo. Entre los peloteros que actuaron por los Orioles,
tenemos a: Ken Singleton, Tom Shopay, Al Bumbry, Don Baylor, Tommy Davis, Bobby
Grich, Lee May, Brooks Robinson, Elrod Hendricks y Mark Belanger. Lo hizo a la
edad de 28 años.
El 26 de septiembre de 1981, en el Astrodome, Nolan Ryan jugando para
los Astros de Houston, lanzó su quinto No Hit No Run, en las Grandes Ligas y
primero en la Liga Nacional.
Fue ante los Dodgers de Los Ángeles, en el penúltimo partido de la temporada
regular, venciéndolos 5-0. En labor de 9 innings completos, enfrentó 27
bateadores, otorgó 3 boletos y ponchó a 11 enemigos, dejando su récord en 10
victorias y 5 derrotas, con una efectividad de 1.74. El pitcher perdedor fue
Ted Power. Entre los peloteros que se encontraban por los Dodgers, tenemos a:
Davey Lopes, Reggie Smith, Ken Landreaux, Dusty Baker, Steve Garvey, Pedro
Guerrero, Mike Scioscia, Ron Roenicke, Derrell Thomas, Ted Power, Jack Perconte,
Jay Johnstone, Dave Goltz, Terry
Forster, Dave Stewart y Steve Howe. Fue a la edad de 34 años.
El 11 de junio de 1990, en el Oakland-Alameda County Coliseum, Nolan
Ryan jugando para los Rangers de Texas, lanzó su sexto No Hit No Run, en las
Grandes Ligas. Esta vez, ante los Atléticos de Oakland, venciéndolos 5-0. En
labor de 9 innings completos, enfrentó 27 bateadores, otorgó 2 boletos y ponchó
a 14 enemigos, dejando su récord en 5 victorias y 3 derrotas, con una
efectividad de 4.32. El pitcher perdedor fue Scott Sanderson. Entre los
peloteros que tomaron parte por los Atléticos, tenemos a: Rickey Henderson,
Willie Randolph, Doug Jennings, Ron Hassey, Félix José, Dave Henderson, Jamie
Quirk, Carney Lansford, Terry Steinbach, Walt Weiss, Mike Gallego y Ken Phelps.
Lo realizó a la edad de 43 años.
El 1 de mayo de 1991, en el Arlington Stadium, Nolan Ryan jugando para
los Rangers de Texas, lanzó su séptimo y último No Hit No Run, en las Mayores.
Fue ante los Azulejos de Toronto, venciéndolos 3-0. En labor de 9 innings
completos, enfrentó 27 bateadores, otorgó 2 boletos y ponchó a 16, dejando su
récord en 3 victorias y 2 derrotas, con una efectividad de 3.03. El pitcher
perdedor fue el zurdo Jimmy Key. Entre los peloteros que estaban por los Azulejos,
tenemos a: Devon White, Roberto Alomar, Kelly Gruber, Joe Carter, John Olerud,
Mark Whiten, Glenallen Hill, Greg Myers y Manny Lee. Fue a la edad de 44 años.
El pitcher con la mayor brecha entre juegos sin hits ni carreras
lanzados es Nolan Ryan quien lanzó su primero en 1973 y su último en 1991, con
18 años de diferencia.
A pesar de su poderosa recta y gran curva, que en ocasiones podía
influir en su descontrol, Nolan Ryan lanzó en su larga carrera 4 juegos
completos sin otorgar boletos y tuvo una seguidilla de 21 innings consecutivos
sin dar una base por bolas, la más larga de su carrera. Ponchó a 5.714
bateadores y concedió untotal de 2.795
boletos.
Solamente, 5 pitchers en la historia de las Grandes Ligas han lanzado 3
o más partidos sin hits ni carreras, ellos son: Nolan Ryan, con 7; Sandy Koufax,
con 4; Bob Feller, Larry Corcoran y Cy Young, con 3.
Paul Richards con los Gigantes de Nueva York.
1934.
Paul Rapier Richards
nació el 21 de noviembre de 1908 en la población de Waxahachie, Texas (U.S.A.).
Fue un jugador de
pelota que lanzaba por los dos lados del brazo (ambidextro), era receptor,
jugador del cuadro y de los jardines. Posteriormente, se dedicó a Manager y
Gerente General de equipos de Grandes Ligas, con bastante éxito.
Generalmente, es
acreditado como un hombre inteligente en la historia del béisbol. Como cátcher,
destacó como uno de los mejores receptores a la defensiva de su época, poseedor
de un potente brazo, sabía manejar sabiamente el staff de pitcheo del equipo.
Fue un gran profesor y verdadero innovador del juego de pelota.
Paul Richards fue
quien inventó la máquina de lanzar “Iron Mike”, al igual que la mascota
especial utilizada por el receptor Gus Triandos, de los Orioles de Baltimore,
para atajar los lanzamientos de nudillos de su lanzador Hoyt Wilhelm, entre otras
innovaciones adoptadas para el desarrollo del béisbol.
Como dirigente,
siempre era contratado para un nuevo reto, debido a su comprobada experiencia
profesional.
Sus inicios en el
béisbol fueron a la edad de 17 años, debutando en las Ligas Menores el año
1926, como jugador del cuadro interior del terreno y pitcher ambidextro.
En 1926 y 1927, Paul
Richards, jugando con el “Crisfield Crabbers”, de la Eastern Shore League,
bateó sobre los .300 puntos de average en ambos años.
El 23 de julio de
1928, jugando para los Jefes de Muskogee, equipo de la clase “C” de la
Asociación Occidental, fue llamado del campo-corto para lanzar contra el Topeka
Jayhawks. Utilizó ambos brazos y se enfrentó a un bateador ambidextro.
Su visita a Venezuela en 1928 con el “Crisfield
Crabbers”
El equipo norteamericano “Crisfield Crabbers” en
Venezuela. Aparecen de pie: su Manager, Tony Luciano (tercero de izquierda a
derecha) y Paul Richards (cuarto de izquierda a derecha). 1928. (Archivo: Hnos Dupouy Gómez).
El 17 de enero de
1928, proveniente de Puerto Rico, llegaron a Venezuela, en el vapor “Carabobo”,
al puerto de La Guaira, la escuadra norteamericana “Crisfield Crabbers”, para
jugar una serie de partidos contra los equipos criollos.
El Manager del “Crisfield Crabbers”, el boricua,
Tony Luciano. 1928. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Su Manager, Tony
Luciano, era Director de la Cámara de Comercio de Puerto Rico y sentado en el
hotel Barcelonés de Caracas, comentaba a los presentes su admiración sobre la
empinada y moderna carretera Caracas-La Guaira, con sus impresionantes
panorámicas y precipicios, obra de suma importancia, terminada en 1924, por el
Gobierno del Benemérito General Juan Vicente Gómez.
El equipo “Crisfield
Crabbers” estaba capitaneado por el lanzador George Edmonson. Contaba con los
siguientes peloteros: Benny Artigiani (C), Infielders: Paul Richards, Ollie
Jones, McAllister, y el puertorriqueño Agustín “Tingo” Daviú; los outfielders:
Henry Tracey, Jimmy Lyons y Neal Rabe; y los pitcherts: Cecil Rose y Jones.
Las credenciales decían
que Edmonson jugaría en las Grandes Ligas con San Francisco; Jones jugaba en
Dallas, Texas; Paul Richards era propiedad de San Luis de la Liga Americana y
Daviú jugaba con el Binghamton de Nueva York.El formidable slugger boricua cerró la
temporada en el norte con 26 jonrones, con el equipo “Cumberland” de la Middle
Atlantic.
Anuncio invitando a asistir a los fanáticos del
béisbol, del Doble-Juego que fue suspendido, del debut del “Crisfield Crabbers”
en Venezuela, ante el equipo criollo “Santa Marta". 22/1/1928. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 22 de enero de
1928, en el estadio San Agustín de Caracas, estaba pautado el primer doble
juego en la historia del béisbol venezolano. Sin embargo, la fuerte lluvia hizo
que se suspendiera, por una semana, los encuentros pautados.
El 29 de enero de
1928, se enfrentó el equipo criollo “Santa Marta” contra el “Crisfield
Crabbers”, resultando ganador el “Santa Marta” 3-1, ayudado por un jonrón del
dominicano Juan Esteban “Tetelo” Vargas, siendo el primero que se daba en el recién
inaugurado estadio.
El 30 de enero de
1928, en el mismo estadio, se volvieron a enfrentar esas dos escuadras,
desquitándose el “Crisfield Crabbers” con victoria 9-4 ante los samarios.
El 5 de febrero de
1928, en el estadio San Agustín de Caracas, se llevó a cabo el primer doble
juego en la historia del béisbol venezolano. Se enfrentaron el “Crisfield
Crabbers” contra el equipo “29 de Julio Militar Club”. Los norteamericanos
vencieron a los criollos 6-5, en el primer partido. Luego, el equipo “29 de
Julio Militar Club” vencería 18-10 a la escuadra norteamericana. El equipo “29
de Julio Militar Club” había sido el equipo campeón del primer Campeonato Nacional de Béisbol
celebrado en nuestro país en 1927.
Titular de prensa donde señalan la victoria del
“Crisfield Crabbers" ante el “Royal” y las palabras de Paul Richards sobre
el desarrollo y adelanto de nuestro béisbol. 1928.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El 14 de febrero de
1928, en el coso de San Agustín de la ciudad capital, se enfrentó el “Crisfield
Crabbers” contra el “Royal Criollos”, obteniendo la victoria el “Crisfield”
10-2. Este fue el último partido del equipo norteamericano embarcándose para
Nueva York en el vapor “Calipso”. El puertorriqueño Agustín “Tingo” Daviú se
quedó en nuestra tierra. La experiencia de esta serie sirvió para aprender del
equipo foráneo, el arte de correr las bases, el tomarle el tiempo a los
lanzadores para robar las bases y a la defensiva, la importancia de jugar
cuadro adentro en el diamante. También sirvió para destacar la gran actuación
del pitcher Marcelino Blondet “Moncho Brujo” quien venció en 2 ocasiones a los
visitantes.
Su visita a Venezuela en 1930 con los
“Melocotones de Macon”
El lanzador ambidextro Paul Richards del “Crisfield
Crabbers”. 1928. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
El
16 de octubre de 1930, la formidable novena norteamericana, subcampeona en la
South Atlantic League, llegó a Caracas (Venezuela), en gira deportiva, pro-internacionalización
del Base Ball.
Entre
sus jugadores destacados estaban: Snyder, segunda base y “enorme ladrón” de
bases; Jimmy Adair, hábil short stop; Paul Richards, pitcher ambidextro,
cátcher y capitán; Joe Vance, el hombre más rápido del base ball, poseedor del
récord mundial de circunvalación de bases y June Greene, lanzador estrella,
vendido al Brooklyn de la Liga Nacional por 10.000 US$.
En el juego del debut
en Venezuela del equipo norteamericano “Melocotones de Macon”, se enfrentó
contra el equipo venezolano “Royal B.B.C.”. El Manager del “Macon” era el
boricua Tony Luciano, quien había venido en 1928 con el “Crisfield Crabbers”.
Acudió a la cita beisbolística, una gran multitud de fanáticos. Paul Richards
expresó al terminar el partido: “Al
comentar sobre el juego de hoy sólo puedo decir: He encontrado una mejora
considerable en el juego con el equipo “Royal”. Yo lamento que Inojosa se haya
lesionado y espero que va a estar bien para el próximo enfrentamiento.
Señalaba la crónica
del periódico de la época, “El Nuevo Diario”, lo siguiente:
El Macon destrozó a los
Campeones
Nueva despedida de los “Melocotones”
y otra derrota del “Magallanes”. Los “bucaneros de Catia” silenciados. Palabras
de Tony Luciano y Paul Richards.
El
sólo anuncio de que, para una nueva despedida del “Macon” de Georgia, se les
enfrentaría en la tarde de ayer una selección “Royal Criollos” – “Magallanes”,
con la formidable batería Inojosa-Malpica, llevó a la pagoda agustina una
enorme concurrencia, destacándose en ella un bello grupo de damas.
No
fue posible, sin embargo, obtener una liga entre el aceite y el vinagre. Los
iniciadores del festejo beisbolístico, descuidaron su misión principal y, casi
a la hora fijada para el juego, fue cuando trataron de conseguir el concurso
del “Royal Criollos”, sin fijar condiciones, forma que la tribu no pudo
aceptar. Por esta razón el “Macon” tuvo como contendor, en este último y postrer
abrazo antes de partir, al Campeón de Venezuela cuya fragilidad se convirtió en
añicos bajo la presión musculosa y terrible de aquellos fornidos brazos
norteños…!
El
score oficial que a continuación publicamos, dará mayores datos e informes a
los aficionados al deporte rey.
Line
Up del equipo “Macon”:
Hamilton (3B), Snyder (2B), Paul Richards (SS), Stebbins (1B), Joe Vance (CF),
Reis (P), June Greene (LF), Neal Rabe (C), Frank Pearce (RF).
Line Up del equipo
“Magallanes”: Juan “Camarón” Sosa (2B), Benito
Torrens “Juey” (SS), Manuel Antonio “El Pollo” Malpica (C), “Nestico” Sánchez
(3B), Pepín Arriens (1B), “Chechón” Vegas (P), Pío López (LF), Navas (RF),
Romero (CF).
El
“Macon” ganó 6-2 al “Magallanes”. El “Macon” bateó un total 12 hits, en tanto
que el “Magallanes” bateó 4.
SCORE:
Macon 010 021 002 6
Magallanes 000 001 010 2
El cátcher Paul Richards en Venezuela con el “Macon”. Año 1930. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Al Público Beisbolero de
Venezuela
Al abandonar hoy en el vapor
holandés “Crynsen” las playas de esta tierra hospitalaria, pecaríamos de
ingratos si no dedicáramos estas cortas líneas de despedida a los muchos amigos
que durante las varias semanas que hemos estado en Caracas han tenido para
nosotros tantas demostraciones de afecto y de cariño.
Hemos hecho la mejor
demostración posible con el fin de dejar complacido al público que entendemos
paga por ver jugar pelota limpia y libre de conveniencias de empresas, gane
quien gane y pierda quien pierda.
Hemos encontrado un
marcadísimo progreso entre el “standard” del base-ball de 1928 cuando estuvimos
aquí con el “Crisfield” y el de hoy que nos han enfrentado al “Macon”, y
sinceramente confiamos que en una próxima visita a este país encontraremos un
adelanto aún mayor y que las victorias correspondan en su mayor parte a los
clubs nativos, quienes en esta ocasión han tomado sus derrotas con un espíritu
de “sportmanship” envidiable.
Es difícil decir que
volveremos a Caracas con un club más fuerte que el “Macon”, pero es fácil
asegurar que nuestro próximo conjunto no será más flojo, así es que ya pueden
irse preparando para recibirnos.
“So
long, boys…!
Tony
Luciano.
Manager.
Paul Richards.
Capitán.
Señalaba el periódico “El Nuevo Diario”, en otra crónica, lo siguiente:
Basketball y Baseball
Internacional, en la capital Aragüeña.
Los deportistas
norteamericanos jugaron basket y baseball en Maracay. Perdieron en el “floor” y
ganaron en el diamante. “Observador” y la retirada del “Unión” del Campeonato
de Basket Ball. Un nuevo Club de Base Ball en Las Tejerías.
Agradables
días de la semana última fueron pasados, al mando y cuidado del culto promotor
señor Tony Luciano, por los jóvenes deportistas norteamericanos que integran el
conjunto del “Macon”, en las fértiles y florecientes regiones aragüeñas.
Los
“melocotones” de Georgia fueron exquisitamente atendidos en Maracay, en donde
efectuaron dos eventos, uno de basket y otro de base ball, partidos a los
cuales asistieron numerosas y selectas concurrencias.
Informes
que recibimos sobre estos encuentros, nos permiten hoy ofrecer a nuestros
lectores una síntesis de su desarrollo.
Basket: “Macon” vs. “Piratas”
El
five norteño encontró muy buenos contendores en el quinteto aragüeño de los
“Piratas”. El partido, verificado en presencia de un público distinguido y
numeroso, resultó lleno de momentos de interés y de emoción. Los equipos
alinearon así:
“Piratas”:
José Rosario Gómez, Nouel, Onofre Carballeira, Francisco Russo y Díaz.
“Macon”: Eugene Fisher, Joe Vance, Bobby Reis, Paul Richards y
Vance.
El
partido comenzó con un notable adelanto en el anotador a favor de los
“Piratas”, tal vez debido a la confianza que en el triunfo tenían sus
oponentes. En esta forma, con el score más o menos igual, llegó el juego a los
momentos finales pero, llevando una ventaja en puntos los visitantes, José
Rosario logró dos magníficas cestas, con formidables tiros desde sitio lejano,
los cuales, además de entusiasmar al soberano, afianzaron el triunfo de los
aragüeños.
La
anotación final fue de 40 por 30 tantos favorables a los “Piratas”.
Los
del “Macon” hicieron esfuerzos colosales en los últimos segundos para no
perder, los cuales resultaron infructuosos ante el espléndido guarding del team
maracayero.
Como
nota curiosa, el equipo “Piratas” fue el primer equipo de basketball de la
ciudad de Maracay y fue fundado por los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez
Núñez, hijos del Presidente de la República de Venezuela, Benemérito General
Juan Vicente Gómez. Los hermanos Gómez Núñez contrataron al gran jugador
boricua Onofre Carballeira, para que enseñara y mejorara las condiciones de
juego del equipo de los "Piratas" en Maracay. Onofre Carballeira, es miembro del Salón de la
Fama del Deporte en Puerto Rico.
Béisbol: “Macon” vs. “Maracay”
En
el campo del “Monagas” B.B.C., detrás del Matadero de Maracay, la poderosa liga
beisbolera del “Macon” se enfrentó a una novena de jóvenes “amateur’s”,
reforzados con la popular y recordada figura del “Borinquen Stars”; Santiago
Torres, Péniman. El nueve del “Maracay” quedó formado de la siguiente manera:
P., Péniman; C., Martínez; 1ª. Base, Florencio Gómez; 2da. Base, José Rosario
Gómez; 3ra. Base, José Rafael Velasco; Short
Stop, Francisco Russo;
Left Fielder, Juan Vicente Gómez, hijo; Center Fielder, Magdaleno “Manomano”, y
Right Fielder, el gran deportista de la época Leopoldo Márquez.
El
“Macon” hizo las acostumbradas designaciones para los diferentes puestos.
Lanzaron Richards, Fisher y Greene.
El
match comenzó “pan grande” para los vencedores del “Royal” y el “Cincinnati”,
pero, en el quinto inning, el score era de 1 por 1 entrada. En el sexto
episodio, con las tres esquinas ocupadas por corredores aragüeños, Florencio
Gómez conectó una curva de Richards, disparando de cuatro esquinas que envió la
spalding a la calle y permitió la anotación de cuatro carreras. Pero, siguiendo
el ejemplo, los “melocotones” empezaron a sonar la estaca, cañoneando jonrones
que pasaban la bola por encima de los árboles que forman la avenida detrás del
jardín izquierdo. Rabe hizo una magnífica cogida en el RF. Que fue
calurosamente aplaudida.
La
anotación final por entradas fue de 13 a 9 carreras, favorables al “Macon”.
Crónica del encuentro entre el equipo norteamericano “Macon” y el “Maracay B.B.C.”. Señala el Grand-Slam de Florencio Gómez Núñez, gran impulsor del béisbol en la capital aragüeña. 1930. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Florencio Gómez Núñez recuerda a Paul Richards
Florencio Gómez Núñez, Fundador y Sostenedor del
“Maracay B.B.C.”. "Guía Nacional de Base Ball" del año 1928.
Editado por Luis Hernández Maldonado “Lord”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Me comentaba mi
abuelo, Florencio Gómez Núñez, lo siguiente:
“En el mes de octubre
de 1930, vino un equipo norteamericano llamado el “Macon”, para jugar una serie
contra los equipos de Venezuela. Entre los tantos pitchers que trajo ese
equipo, estaba uno curiosísimo que no se me ha olvidado nunca, que se llamaba
Paul Richards, él destacó posteriormente como jugador y Manager en las Grandes
Ligas.
Paul Richards, me
impresionó mucho, porque lo vi lanzar con las dos manos, tanto con la derecha
como con la zurda, de igual forma, era un fenómeno. Nosotros a ese equipo, lo
invitamos a Maracay y jugamos en un terreno donde quedaba el nuevo Matadero.
Naturalmente, que ganaban ellos porque era realmente un gran equipo, con mucha
experiencia.
En ese juego que se
realizó en Maracay, me puse a batearle a Paul Richards, aunque ya no era
jugador activo, siempre fui un bateador muy bueno desde que empecé a jugar
béisbol hasta que me retiré. Era primer bate y abría el Line-Up, bateaba mucho,
era muy hiteador, corría bien las bases, bateaba fuerte, pero más que todo de
hit.
En la práctica contra
el “Macon” donde jugaba Paul Richards, entré a jugar y me puse a batearle a
Richards. Me lanzó y le conecté un jonrón en ese campo. En el sexto inning,
volví a enfrentarme a él y le bateé otro cuadrangular, esta vez con las bases
llenas.
Paul Richards me
regaló un bate dedicado por él que decía “Para el Babe Ruth venezolano, Paul
Richards”, ese bate lamentablemente se me perdió. Eso como anécdota curiosa. Naturalmente,
pienso que Paul Richards no me lanzó para que no le bateara, pero lo que sí es
verdad, es que le di duro a la bola”.
Pueden disfrutar el video de
audio con el testimonio de don Florencio Gómez Núñez, recordando a Paul
Richards. Entrevista realizada por los Hnos. Dupouy Gómez:
Paul Richards y Florencio Gómez Núñez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Después de jugar 7
temporadas en las Ligas Menores, debutó en las Grandes Ligas el 17 de abril de
1932, jugando para los Dodgers de Brooklyn.
En el mes de junio de
ese mismo año, fue contratado por el equipo Millers de Minneapolis, de la
Asociación Americana, donde participó en 78 partidos, dejando un promedio al
bate de .361. Debido a esa gran actuación, fue contratado por el equipo que
dirigía John McGraw, los Gigantes de Nueva York, en el mes de septiembre.
Paul Richards con los Dodgers de Brooklyn. 1932.
De 1932 a 1935,
compartió la posición de cátcher con el equipo de los Dodgers de Brooklyn y los
Atléticos de Filadelfia, en las Mayores.
Paul Richards, en esa
época aprendió trabajando como cátcher
junto a su manager Bill Terry, todas sus enseñanzas de pitcheo y detrás
del plato, que realizaba con el gran lanzador Carl Hubbell.
La temporada de 1933,
Richards fue el segundo receptor de los Gigantes de Nueva York, detrás del
titular Gus Mancuso. Esa campaña, Paul Richards fue influenciado mucho por su
manager Bill Terry, quien se dedicó a trabajar a los lanzadores y la defensa
del equipo.
Los Gigantes de Nueva
York se erigieron campeones de la Serie Mundial de 1933. Paul Richards no tuvo
actuación en esa postemporada.
En 1934, Richards dejó
un bajo promedio de bateo de .160 y fue cambiado, en el mes de mayo de 1935,
para el equipo de Connie Mack, los Atléticos de Filadelfia. Allí fue cátcher
titular, hasta que fue cambiado en el mes de noviembre, para los Crackers de
Atlanta, por el pitcher Al Williams.
El equipo Atlanta campeón de la Southern League
(U.S.A.). Paul Richards es el primero que aparece sentado en la primera fila, de izquierda a
derecha.
En 1936, como receptor
de Atlanta, ayudó a mejorar el desempeño en la carrera del pitcher Dutch
Leonard. Gracias a los consejos de Richards, al fomentarle el uso de “la bola
de nudillos”, Leonard que había sido enviado de las Mayores a las Ligas
Menores, pudo regresar a la Gran Carpa para jugar con los Senadores de
Washington, convirtiéndose en un ganador de 20 juegos en 1939.
Paul Richards jugó de
1936 a 1942, con los Crackers de Atlanta. De 1938 a 1942 fue manager-jugador y
la campaña de 1938 conquistó el banderín de campeón y la célebre revista The
Sporting News lo designó con el premio Manager del Año en las Ligas Menores.
Paul Richards se tituló campeón como jugador en
1945
Paul Richards gran cátcher defensivo.
En 1943, lideró a los
receptores en outs realizados, con 537; jugadas de doble matanza, con 12; outs
sacados en intentos de robo de base, con 55; y porcentaje de fildeo, con .986.
En 1944, se destacó en
los siguiente renglones defensivos como cátcher: Doble-Plays realizados, con 13
(primer lugar); porcentaje de Outs realizados en intentos de robo, 63% (primer
lugar); Outs realizados, con 413 (segundo lugar); asistencias 60 (tercer
lugar); errores cometidos, con 9 (tercer lugar); Outs sacados en intentos al
robo, con 29 (tercer lugar). Considerado en las votaciones al premio como
Jugador Más Valioso de la Liga Americana y ocupó la posición 17. Sus compañeros
de equipo, los lanzadores Hal Newhouser y Dizzy Trout, ocuparon en el primer y
segundo lugar del importante premio. Paul Richards ayudó al lanzador zurdo Hal
Newhouser trabajando su descontrol, su carácter y temperamento, permitiéndole
ganar el premio de Jugador Más Valioso en 1944 y 1945.
En 1945, mejoró su
promedio de bateo a .256, siendo el tope de su carrera. Fue líder a la
defensiva en promedio de fildeo como receptor, con un porcentaje de .995. Ocupó
la décima posición en las votaciones para el premio de Jugador Más Valioso de
la Liga Americana. Su compañero de equipo, el lanzador Hal Newhouser, fue quien
conquistó el prestigioso galardón.
Su destacada actuación en el último partido de
la Serie Mundial de 1945
El Comisionado de la Major League Baseball Happy
Chandler, el Manager campeón de los Tigres de Detroit, Steve O’Neill y Paul
Richards. 1945.
El 10 de octubre de
1945, en el estadio Wrigley Field de Chicago, se llevó a cabo el séptimo juego
de la Serie Mundial. Paul Richards, fue factor determinante para darle el
campeonato a su equipo. Se fue de 4-2, con 2 dobles, e impulsó 4 carreras, para
contribuir a la victoria de su equipo 9-3 ante los Cachorros de Chicago. El
lanzador que se llevó la victoria fue Hal Newhouser; el derrotado fue Hank Borowy.
Los Tigres de Detroit conquistaron su segundo campeonato de la Serie Mundial.
En el primer inning,
Paul Richards le conectó un doble profundo por la raya del jardín izquierdo, al
lanzador Paul Derringer, que permitió las anotaciones de Doc Cramer, Roy
Cullenbine y Jimmy Outlaw. Puso el score parcial 5-0 a favor de los Tigres de
Detroit.
En la parte alta del
séptimo episodio, Paul Richards conectó su segundo doble del partido, esta vez
ante el pitcher Paul Erickson, por los lados de los jardines central y derecho,
remolcando la carrera de Roy Cullenbine. Colocó la pizarra parcial 7-2 a favor
de los Tigres de Detroit. Paul Richards fue el segundo más empujador del equipo
de los Tigres de Detroit, con 6 carreras llevadas al plato; solamente superado
por su compañero Hank Greenberg, quien impulsó 7 en la serie.
Richards fue factor
importante con el manejo del staff de pitcheo del equipo, liderando la Liga
Americana en porcentaje de victorias, ponches y blanqueos, siendo segundos en
efectividad.
La célebre y
prestigiosa revista “The Sporting News”, eligió a Paul Richards como una de las
estrellas que integró su equipo ideal en 1945.
Los Tigres de Detroit, equipo campeón de 1945.
El penúltimo sentado en la primera fila, de izquierda a derecha, es Paul
Richards.
El equipo campeón de
los Tigres de Detroit de 1945, estaba conformado por: Paul Richards (C), Rudy
York (1B), Eddie Mayo (2B), Jimmy Outlaw (3B), Skeeter Webb (SS), Hank
Greenberg (LF), Doc Cramer (CF) y Roy Cullenbine (RF). Como lanzadores tenían
a: Hal Newhouser, Dizzy Trout, Virgil Trucks, Al Benton, Stubby Overmire, Jim
Tobin, Tommy Bridges, George Caster y Les Mueller.
Paul Richards se
tituló campeón, al ganar la Serie Mundial de 1945, con los Tigres de Detroit.
Su actuación fue: 7 partidos, 19 veces al bate, 4 hits conectados, 2 dobles, 6
carreras impulsadas, 4 boletos recibidos y 3 ponches, dejó un promedio al bate
de .211, promedio de bateo con hombres en base de .348 y porcentaje de slugging
de .316. Únicamente su compañero de equipo, Hank Greenberg, remolcó más
carreras en la serie (con 7).
La temporada de 1946,
Richards vio su promedio de bateo descender hasta un .201, lo que lo hizo
retornar a las Ligas Menores. Allí fue Manager-Jugador con el equipo los
Bisontes de Buffalo, por 3 temporadas, conquistando el banderín de la Liga
Internacional en 1949. Paul Richards se retiró antes como jugador, a la edad de
40 años.
Su último partido en
las Mayores, como pelotero, fue el 22 de septiembre de 1946, jugando para los
Tigres de Detroit. Fue en el Cleveland
Stadium, ante los Indios de Cleveland. Se fue de 4-1, con un hit al jardín
central, ante el lanzador Bob Feller. Fue un duelo de pitcheo entre Hal
Newhouser de los Tigres de Detroit y Bob Feller de los Indios de Cleveland, que
ganaron los Tigres, 3-0.
Sus números de por
vida en la Gran Carpa fueron: 8 temporadas, 523 partidos jugados, 1.417 turnos
al bate, 321 hits, 51 dobles, 5 triples, 15 jonrones, 140 carreras anotadas y
155 impulsadas, 15 bases robadas, 157 boletos recibidos, 149 ponches, dejando
un promedio de bateo de .227, promedio de bateo con hombres en base de .305 y
porcentaje de slugging de .301. Su porcentaje de fildeo de por vida, como
receptor, fue de .987.
Como pelotero jugó 10
temporadas, con los equipos: Dodgers de Brooklyn (1932), Gigantes de Nueva York
(1933-1935), Atléticos de Filadelfia (1935) y Tigres de Detroit (1943-1946).
En 1947, volvió a las
Ligas Menores y dirigió a los Bisontes de Buffalo y Seattle, antes de ser
designado Manager de las Grandes Ligas, con los Medias Blancas de Chicago.
Richards le cambió la cara a su equipo, de ser perdedor y no alcanzar un cuarto
lugar, desde el año 1943 y de la mala experiencia vivida con los Medias Negras de
Chicago, en la Serie Mundial de 1919.
Paul Richards fue un gran Manager en las Mayores
Paul Richards Manager de los Medias Blancas
de Chicago. 1951. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
En 1951, en su primer
año como dirigente de los Medias Blancas de Chicago, Richards dejó marca de 81
victorias y 73 derrotas, ocupando el cuarto lugar.
En 1952, Richards dejó
marca de 89 victorias y en 1953 su equipo ganó 91 encuentros, mostrando un
progresivo ascenso en su labor.
Como Manager estuvo
con los equipos: Medias Blancas de Chicago (1951-1954), Orioles de Baltimore
(1955-1961), Medias Blancas de Chicago (1976). Lo apodaban “El Mago de
Waxahachie”.
A inicios de la década
de 1950’s, la dupla de Frank Lane, como Gerente General de los Medias Blancas
de Chicago y Paul Richards como Manager de campo, de 1951 a 1954, le dieron un
cambio positivo muy importante a su equipo, al sacarlo del último lugar y
llevarlo a lo que fue en 1959 los “Go Go Sox”. Contrataron a las estrellas
Billy Pierce, Nellie Fox, al cubano y primer jugador de raza negra en jugar con
los Medias Blancas de Chicago, Orestes “Minnie” Miñoso; el venezolano Alfonso
“Chico” Carrasquel, Jim Rivera, Jim Busby, Mike Fornieles, el lanzador Russ
Johnson, entre otros.
Billy Pierce, el Manager Paul Richards y
Randy Gumpert. 1951. Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Paul Richards era un
gran técnico, conocedor del béisbol, un gran táctico. Tenía una mente como de
“Maestro del Ajedrez”. Siempre pensaba uno o dos movimientos antes de lo que
hacía el manager oponente. El jugador Billy Pierce expresó sobre Paul Richards,
lo siguiente: “Fue el mejor manager que
yo haya conocido”.
En el mes de junio de
1951, Paul Richards expresó su admiración por el venezolano Alfonso “Chico”
Carrasquel, ya que poseía una gran defensa y jugaba con inteligencia e ímpetu.
El equipo de los Medias Blancas de Chicago. De
izquierda a derecha: Nellie Fox, Eddie Robinson, Alfonso “Chico”
Carrasquel, Orestes “Minnie” Miñoso y el Manager Paul Richards. 1951. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Paul Richards fue
quien llevó a Orestes “Minnie” Miñoso a jugar con los Medias Blancas de
Chicago. Para Paul Richards, el novato más promisorio de las Grandes Ligas era
Miñoso y expresó: “Con él hay grande-liga
para muchos años”.
Sobre Paul Richards
señalaban: “Este texano lánguido, es
firme y hace que su disciplina marche sin discusiones. No lo piensa ni un
minuto para ordenar una práctica tras el juego, cuando crea que su equipo está jugando mal. Como Manager es heterodoxo
y personal. Ya en las menores dio señales de su criterio “personalísimo” cuando
ordenó transferir al pitcher de Montreal para lanzarle a continuación a Sam Jethroe.
Un hombre delante del sambo Jethroe, en caso de que este se embasara, era la
forma más segura de evitar que Jethroe, a quien apodaban “El Jet” por su
velocidad corriendo las bases, le robara la segunda y tercera base al cátcher
de Richards que se encontraba mal de su brazo. Tenía la cualidad doble de ganar
juegos y de intrigar a los contrarios. En Las Ligas Menores le apodaban “El
Loco” Richards, cuando ya los equipos de las Mayores se habían fijado en él
como dirigente. Su llegada a Chicago en 1951 no causó expectación, porque el
equipo tenía muchos años sin conquistar algo importante, ni contaba con
jugadores de relevancia. Richards hizo de un equipo poco competitivo, un team
ganador y temible. Tuvo una racha de 23 victorias en 25 juegos, venciendo en su
casa a equipos como los Yanquis de Nueva York y los Medias Rojas de Boston,
entre otros. Decía Richards: “Yo pienso jugar mis propios porcentajes. Seguiré
el libro cuando sus porcientos sean ganadores, pero cuando sean perdedores
actúan según mi iniciativa.
Su anecdotario de jugadas sensacionales basta para un libro, solo en la primera
campaña. Jugando en Boston, el lanzador Harry Dorish estaba dominando a la
poderosa toletería bostoniana, pero al final del juego, apareció Ted Williams
en una situación peligrosa, Richards se vio en la alternativa de sacar a Dorish
para colocar un zurdo en la lomita o dejar que Ted Williams se enfrentara al
lanzador derecho Dorish. Paul Richards sacó a Harry Dorish del montículo y lo
puso a cubrir la tercera base (por donde Williams nunca batea), situó a Billy
Pierce en el montículo y cuando este dominó a Ted Williams, colocó nuevamente a
Dorish a lanzar.
Sin embargo, el equipo
de Richards se caracterizó por correr velozmente y bien las almohadillas. Desde
un principio, Richards insistió en peloteros veloces y de buen brazo para el
Comiskey Park de Chicago.
En este terreno con
esas dimensiones, los hombres veloces y de buen brazo son imprescindibles. En
las manos de Richards, cualquier hombre en la inicial es un potencial peligro.
El cátcher no pierde la vista en el corredor. El lanzador rival lanza con los
ojos puestos en la primera base. El cuadro se dispone a fildear con urgencia y
de tanta precaución surgen los errores.
Un sonriente Paul Richards, Manager de los
Medias Blancas de Chicago. 1951. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Hay 3 puntos que
caracterizan a Paul Richards como Manager: La confianza en sus jugadores es
total. Cuando ve a un jugador con posibilidades y que tiene empeño en aprender
y vencer, jamás lo desautoriza, ni le hace temer por su puesto. Así fue como
sucedió con Nellie Fox, cuando llegó no bateaba y Richards le dio la confianza
para que fuera segunda base, siendo posteriormente un excelente pelotero, buen
bateador, corredor y uno de los mejores segunda base de la historia de las
Mayores. Como segundo punto, jugar con el alma para ganar, Richards es
definitivo. En una ocasión, en Atlanta, observó que su equipo perdía por un
abultado score y que sus jugadores se mostraban derrotados, ante ese calvario y
ansiosos de llegar a las duchas para bañarse y cambiarse de ropa. Richards les
quitó las ganas a sus jugadores de tener prisa para el futuro. Cuando llegaron
a las duchas, Richards expresó con voz firme: “Aquí nadie se baña antes que
yo”. Y a continuación permaneció sentado 2 horas antes de meterse en la ducha.
Como tercer punto, que lo hace un gran dirigente es que es un estudioso firme y
personal del deporte, tiene su propio criterio sobre los numeritos y sabe hasta
qué punto el buen bateo de un jardinero compensa sus defectos como fildeador o
como corredor.
El inteligente e innovador estratega Paul
Richards. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).
Richards que sabe de
béisbol tanto como el que más es las Mayores, es como Leo Durocher y John
McGraw, un hombre que no se deja impresionar por los peloteros de elevado bateo
pero inútiles en el resto del juego. Expresaba Richards lo siguiente, al
respecto: “Un bateador, por grande que sea apenas consigue un hit por juego. La
diferencia entre un bateador de .300 y otro de .280, es mucho menos de lo que
se cree comúnmente. Un fildeador lento, de poco brazo y torpe en las bases,
puede perder para su equipo o ceder a los contrarios de 2 a 3 bases por juego.
El detalle del Manager, es saber hasta qué punto unas cualidades compensan a
otras. Esa es la razón del fracaso de muchas novenas que lucen enormes y del
triunfo de otras que nadie toma en consideración”.
Al inicio de la
campaña, algunos periodistas quisieron forzar a Paul Richards a unas
declaraciones comparativas de su equipo con los Cachorros de Chicago, equipos
de la misma ciudad. Y Richards señaló: “Tengo en proyecto tratar de derrotar a
7 equipos en las Mayores (en forma evasiva comentaba). Y ¿Quieren creer que
ninguno está en la Liga Nacional?
La labor de Paul
Richards en el terreno de juego y de su equipo es la que ha llevado al público
al Comiskey Park. Y han sido sus órdenes las que han convertido al equipo más
desconocido de las Mayores, en la cofradía de los “alegres locos milagrosos de
Chicago”.
Para el año 1953, los
Medias Blancas de Chicago, era un equipo con muchas probabilidades de ganar. El
cuerpo técnico de Chicago estaba conformado por: John Rigney, director de las
sucursales; Don Gutteridge, entrenador de novatos; Fred Schult y Joe Holden,
scouts; John Mostl, supervisor de sucursales; Zack Taylor, instructor de
novatos; Hugh Mulcahy y Ray Berres, instructores de infield y outfield; Luman
Harris, coach de pitcheo y Paul Richards, Manager.
Paul Richards, era
criticado por algunos por su manera de dirigir y de realizar cambios que
recomienda a la organización. Sin embargo, ha conseguido formar un equipo muy
completo en Chicago. Ese equipo mostraba velocidad en el campo y en las bases y
una ofensiva sostenida que no decae hasta el séptimo bateador.
Paul Richards junto a la leyenda Frankie Frisch,
en el Comiskey Park de Chicago, en un juego de exhibición entre los Medias Blancas
y los Cachorros, de la ciudad de los vientos. 1951.
Señalaba Richards: “No gusta jugar el clásico béisbol con 2 o 3
estrellas bateadoras que ocupan los tercero, cuarto y quinto puestos al bate.
Más peligroso que un empujador recio es, mantener una tanda de hiteadores
extensa, que no deje descansar a los pitcherts rivales y que aproveche en las
bases todo el producto de su ofensiva. De ahí la adquisición de Ferris Fain
cambiado por Robinson y de Vern Stephens adquirido para que gaste sus últimos
años en la esquina caliente. De ahí la
insistencia en buscar la forma de que Alfonso “Chico” Carrasquel vuelva a batear cerca de los .280 puntos”.
A Paul Richards le
gustaban más los bateadores de .280 puntos que conectan sobre zurdos, derechos,
curvas o rectas, que aquellos que batean .320 puntos, pero que tienen
debilidades señaladas y graves en los momentos importantes. Expresaba Richards
con relación a sus dirigidos, los Medias Blancas de Chicago de 1953: “En nuestra tanda al bate, jugarán siempre 7
hombres veloces. Con nadie hallarán descanso los lanzadores rivales. Una base
por bola, aun con 2 outs, será siempre peligro inmediato de carrera: El que
esté en primera sabrá correr hasta home con el hit, y a quien corresponda al
bate, tendrá siempre grandes oportunidades de pegarlo”.
El Manager de los Orioles de Baltimore, Paul
Richards.
El 10 de septiembre de
1954, Paul Richards firmó con los Orioles de Baltimore un contrato como Gerente
General y Manager con esa divisa.
Como Gerente General,
participó con los equipos: Orioles de Baltimore (1955-1958), Astros de Houston
(1962-1965), Bravos de Atlanta (1967-1972) y Medias Blancas de Chicago (1976).
En 1955, Paul Richards
recibió una carta de Lindsay Deal recomendando al joven Brooks Robinson.
Richards fue factor importante en el desarrollo de este gran pelotero que llegó
a ser Miembro del Salón de la Fama del Béisbol en Cooperstown. Brooks Robinson
en su discurso en la ceremonia de
inducción al Templo de los Inmortales de Cooperstown (U.S.A.) en 1983,
agradeció e hizo una mención cariñosa y especial a su primer manager, Paul
Richards.
Libro escrito por Paul Richards. 1955.
Paul Richards escribió su libro titulado “Estrategia de Béisbol
Moderno” (Modern Baseball Strategy) en 1955, publicado por la editorial
Prentice Hall, con el prólogo de Leo Durocher.
En su estadía en
Baltimore, Richards enfatizó su trabajo en el joven y sólido cuerpo de lanzadores
y bullpen, los llamaron los “The Kiddie Korps”, tenían 22 años o menos de edad
y estaban conformados por: Chuck Estrada, Steve Barber, Jack Fisher y Jerry
Walker.
El General Dwight D. Eisenhower, Presidente de
los Estados Unidos de Norteamérica, realiza el lanzamiento inicial de la
temporada, en el Griffith Stadium, de la ciudad de Washington, D.C. Lo
acompañan los Managers, Chuck Dressen, de los Senadores de Washington y Paul
Richards, de los Orioles de Baltimore. 1957.
Los pitcherts Billy
O’Dell, Milt Pappas, y Jack Harshman, prosperaron con sus consejos y trabajo.
Al joven Pappas, Paul Richards lo mantenía en la lomita, lanzando 70 pitcheos
por juego; esa fue otra innovación que aportó Paul Richards al béisbol, el
establecer un límite de lanzamientos a un lanzador joven abridor. Al pitcher
relevista Hoyt Wilhelm, Paul Richards lo puso como abridor y lanzó un juego sin
hit ni carreras contra los Yanquis de Nueva York, el 20 de septiembre de 1958,
en el Memorial Stadium, derrotándolos 1-0, siendo el primer no hit no run en la
franquicia de los Orioles de Baltimore. También desarrolló una mejor defensa y
velocidad en el equipo.
El legendario Manager de los Yanquis de Nueva
York, Casey Stengel, y Paul Richards, Manager de los Orioles de Baltimore. 1951.
En la temporada de
1956, el jugador Dick Williams, quien fuera posteriormente un gran y respetado
Manager de las Mayores, expresó sobre Paul Richards: “Él fue mi salvador de que haya permanecido en las Grandes Ligas. Era
una persona querida. Yo aprendí mucho con él. Me instruía como Manager y me
gustaba la forma que conversaba con sus pitcherts al finalizar cada inning”.
A Richards le gustaba la versatilidad de Dick Williams. Añadió Williams: “Una vez me puso en un doble juego contra
Detroit a jugar 6 posiciones. Evidentemente, él apreciaba mi bate. Paul podría
haber sido descarado y agudo, pero él me dio mi carrera en las Grandes Ligas y
por eso, siempre le estaré muy agradecido”.
Los Managers del Juego de las Estrellas de 1961:
Paul Richards, de los Orioles de Baltimore (Liga Americana) y Danny Murtaugh,
de los Piratas de Pittsburgh (Liga Nacional).
Paul Richards fue el
Manager de la Liga Americana, en los Juegos de las Estrellas celebrados en la
temporada de 1961.
El 11 de julio de
1961, se celebró el Juego de las Estrellas número 30, en el estadio Candlestick Park de San
Francisco. Allí la Liga Nacional venció en el décimo inning 5-4 a la Liga
Americana. El joven circuito se había ido adelante en la parte alta del décimo
episodio. Sin embargo, el viejo circuito respondió en la parte baja, con hit de
Hank Aaron al jardín central, un passed ball del receptor Elston Howard tras un
envío del pitcher Hoyt Wilhelm lo llevó a la segunda base. Willie Mays bateó un
doble hacia el jardín izquierdo, que permitió la anotación de Aaron, para
igualar las acciones. Frank Robinson recibió un bolazo y fue enviado a la
primera base. Roberto Clemente decidió el partido con un indiscutible hacia el
jardín derecho para que anotara Willie Mays.
El 31 de julio de
1961, se llevó a cabo en el estadio Fenway Park de Boston, el Juego de las
Estrellas número 31. El partido terminó en un empate a 1 carrera, en el noveno
inning, presentándose una fuerte lluvia que obligó a suspender el juego, siendo
la segunda vez en la historia del Clásico de Mitad de Temporada, que ocurría
esta situación.
Entre los jugadores
que Paul Richards dirigió en los Juegos de Estrellas que participó, tenemos a:
Johnny Temple, Jim Gentile, Norm Cash, Nellie Fox, Ted Williams, Mickey Mantle,
Al Kaline, Roger Maris, Bob Skowron, Rocky Colavito, Tony Kubek, Yogi Berra,
Elston Howard, Brooks Robinson, Harmon Killebrew, Dick Howser, Luis Aparicio,
Orestes “Minnie” Miñoso, John Romano y los lanzadores Whitey Ford, Jim Bunning,
Mike Fornieles, Hoyt Wilhelm, Camilo Pascual, entre otros.
Paul Richards enfrentó
como Manager de la Liga Americana a los famosos peloteros de la Liga Nacional:
Maury Wills, Eddie Matthews, Bill Mazeroski, Ernie Banks, Stan Musial, Hank
Aaron, Willy Mays, Orlando “Peruchín” Cepeda, Frank Robinson, Roberto Clemente,
Bill White, Don Zimmer, Ken Boyer, Smoky Burgess, Vada Pinson y los picherts
Sandy Koufax, Warren Spahn, Stu Miller, Mike McCormick, entre otros.
En 1961, fue el primer
Gerente General de los Colts 45 de Houston, llamado posteriormente, Astros de
Houston, estando en esas funciones hasta el año 1965.
Paul Richards fue un
admirador del venezolano Luis Aparicio Jr., él comentaba que la conquista del
banderín de la Liga Americana, por los Medias Blancas de Chicago, en 1959, se
debió en gran parte por la labor de Aparicio y señalaba: “Yo te diré cuán bueno fue. Si los Medias Blancas no lo hubieran
tenido, ellos hubieran llegado en séptimo lugar”.
Cuando Richards era el
Gerente General de los Astros de Houston, quiso contratar a Luis Aparicio Jr.;
sin embargo, el zuliano quiso terminar su carrera con los Medias Rojas de
Boston.
Paul Richards en la portada de la revista “Sport”.
Paul Richards fue el
que inventó la mascota gigante, tipo “panqueca”, para recibir los lanzamientos
de nudillos del pitcher Hoyt Wilhelm. La mascota tenía 50 pulgadas de
circunferencia. En 1960, Richards se había cansado de ver a sus cátchers no
poder atajar los pitcheos de Wilhem. Finalmente, Richards siendo manager de los
Orioles de Baltimore, cambió a Hoyt Wilhelm para los Medias Blancas de Chicago,
a cambio del venezolano Luis Aparicio Jr., quien ayudó a los Orioles a
conquistar su primer banderín. Richards expresaría que no le gustaría tener a
un pitcher de nudillos en su equipo, ya que pudiera estar lanzando contra ti.
El 5 de diciembre de 1965,
el periódico “Reading Eagle” de Pensilvania (U.S.A.) señaló la noticia de que
el Gerente General de los Astros de Houston, Paul Richards, estaba interesado
en contratar al venezolano Luis Aparicio Jr. para su equipo. Querían darle un
contrato multianual (por 5 años), si lo aceptaba el venezolano. El manager de
los Astros de Houston, Luman Harris, expresó: “Nosotros en Houston desearíamos tener a Aparicio. Estamos esperando
comenzar las negociaciones con los Orioles para un posible contrato”.
El 3 de diciembre de
1965, llegaron a Venezuela, Paul Richards, Luman Harris y el scout Al Harris,
para permanecer 10 días en Caracas y negociar con Luis Aparicio, quien jugaba
con los Tiburones de La Guaira en la liga invernal y continuar su viaje hacia
Puerto Rico.
Con los Astros de
Houston, Paul Richards ayudó el desarrollo de los jóvenes peloteros Joe Morgan,
Jimmy Wynn, Mike Cuellar, Don Wilson, Larry Dierker, John Mayberry y Rusty
Staub, entre otros.
En 1966, cuando los
Bravos se mudaron a Atlanta, Paul Richards fue el Vice-Presidente de
Operaciones de la franquicia, por 7 años. Tuvo la suerte de ver en 1969, a su
equipo jugar en la primera Serie de Campeonato de la Liga Nacional, aunque
perdió contra los “Milagrosos” Mets de Nueva York, que a la final se titularon Campeones
de la Serie Mundial esa temporada.
Después de algunos
años medio retirado y dedicarse a jugar golf, fue contratado por su amigo Bill
Veeck en 1976 para dirigir a los Medias Blancas de Chicago. Veeck decía que
Paul Richards era su “Manta de Seguridad”, ya que se sentía protegido a su lado.
No obstante, Richards únicamente pudo ganar 64 partidos, siendo destituido como
Manager. Permaneció como director de desarrollo de peloteros dentro de la
organización y ayudó a construir el equipo que ganó la División Oeste de la
Liga Americana en 1983.
En 1978, Bill Veeck le
dio la oportunidad al infielder de las Ligas Menores, Tony La Russa para
dirigir la granja del equipo en Knoxville. La temporada siguiente, La Russa
sería designado Manager de los Medias Blancas de Chicago. Tony La Russa
expresaría luego: “La influencia de Paul
Richards era una carrera de decisiones para mí. El viejo mago le dijo: “Confíe
en sus instintos". La Russa comentó "He vivido con él desde
entonces."
El último trabajo de Paul
Richards fue como Consultor de los Rangers de Texas.
Como Manager tuvo un
récord en su carrera de 923 victorias y 901 derrotas, con un porcentaje de
juegos ganados de .506. Fue uno de los mejores Managers que ha tenido en su
historia los Medias Blancas de Chicago.
A pesar de ser un gran
Manager, nunca conquistó un banderín. 16 de sus jugadores a los que sirvió como
dirigente, fueron grandes Managers, entre ellos tenemos a: Dick Williams, Tony
La Russa, Joe Torre, Whitey Herzog, Earl Weaver y Cal Ripken Sr., Jim Frey, Ray
Miller, entre otros.
Paul Richards fue
exaltado como Miembro del Salón de la Fama del Béisbol de los Orioles de
Baltimore en el año 1984.
El estadio Richards Park, de Waxahachie,
Texas. Lleva el nombre en
honor a Paul Richards, quien nació en esa población. Se localiza
aproximadamente a 90 millas al sur de la ciudad de Dallas (U.S.A.).
El campo de béisbol de
Waxahachie, Texas, que tiene más de 100 años de historia, lleva el nombre de
Paul Richards, como homenaje a su memoria, por todo lo que representó para el
béisbol y para esa población.
Falleció el 4 de mayo
de 1986, de un infarto, cuando estaba jugando golf en el Country Club de su
ciudad natal de Waxahachie, Texas (U.S.A.), a la edad de 77 años.
Quiero brindarle este respetuoso
recuerdo a Paul Richards, por haber sido una persona que estuvo muchos años
involucrado en el béisbol, como jugador, manager y directivo exitoso.
Demostró ser un innovador y gran conocedor del juego. Visitó varias veces Venezuela y admiró la calidad de nuestros peloteros.