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viernes, 13 de febrero de 2026

A la Memoria de Atilio “Tilique” Martínez

Mi entrañable amigo, Atilio "Tilique" Martínez, en sus labores como comentarista.

El 12 de febrero de 2026, falleció mi buen amigo y compañero de equipo cuando jugaba béisbol infantil, con el "San Luis" de El Cafetal, Atilio "Tilique" Martínez Rojas (Q.E.P.D.).

Recibí la triste y lamentable noticia en la mañana de hoy, por medio del mensaje de mi excelente amigo, Daniel Barbella Barbella, compañero de Colegio.

Su repentina partida, se debió a un infarto, a los 59 años de edad.

"Tilique" Martínez nació el 7 de septiembre de 1966, hijo de Oscar Armando Martínez Octaviano y Blanca Margarita Rojas de Martínez.

Atilio "Tilique" Martínez fue una buena persona y gran amigo, con quien compartí muchos momentos de mi infancia, en el Colegio "San Luis" de El Cafetal. De carácter afable, sencillo, jovial, siempre expresaba palabras agradables para todo aquel que gozó de su amistad.

En 1980, compartimos con el equipo "San Luis" de El Cafetal; él, como catcher y yo, como lanzador, en los juegos televisados patrocinados por el Dividendo Voluntario para la Comunidad, transmitidos por Radio Caracas Televisión (RCTV), narrados por Carlos José Motamayor y Guillermo Vilches, en el estadio de La Boyera, en Baruta, contra los equipos "Tigres de Prados del Este" y "América".

Entre los compañeros del equipo "San Luis", se encontraban: David Lobato, Carlos Santander, Edmundo Arias, Rafael Scorzza Quiara, Atlio "Tilique" Martínez, Miguel Dupouy Gómez, Carlos Soto, Oropeza, Caraballo, entre otros. El manager era el Sr. Arcaya. Las prácticas y juegos se realizaban en el recién inaugurado Polideportivo San Luis, de El Cafetal.

Como batería del equipo, "Tilique" y yo teníamos cordial y permanente comunicación durante el partido.

Su hermano Oscar, era compañero de equipo de mi hermano Rafael, con el "Cafetal B.B.C.", siendo mi otro hermano, Juan Florencio, coach del equipo, en la Liga Sureste, de Los Criollitos de Venezuela, categoría Junior. También, Oscar y mi hermano Rafael fueron compañeros de estudio en el colegio y mantuvieron una bonita amistad desde niños.

"Tilique" destacó como un apasionado fanático de béisbol. Su equipo, era los "Leones del Caracas". Jugó en la adolescencia con su amigo Omar Vizquel, quien pertenecía a la Liga "Leoncio Martínez" de Los Criollitos de Venezuela, integrando el equipo "Gran Mariscal". Vizquel practicaba mucho por todos los estadios de la zona de El Cafetal, en donde vivía.

"Tilique" me comentaba sobre su extensa e importante colección de barajitas y objetos de béisbol que conservaba. Recuerdo, que me habló sobre una completa colección de barajitas que tenía del campo-corto de los Yanquis de Nueva York, Derek Jeter.

Quería que lo acompañara a visitar el Templo de los Inmortales del Béisbol en Cooperstown. Años más tarde, pudo cumplir su sueño de visitarlo y quedar maravillado, con todo lo que pudo admirar en ese histórico lugar. También, asistió al Clásico Mundial del Béisbol en Miami, a Series del Caribe, en la República Dominicana y Venezuela, y a muchos encuentros de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP). Conoció y se tomó fotografías con muchos destacados y admirados peloteros. Realizaba, reportajes cortos y posts, informando, entrevistando a diversas personalidades.

Miguel Dupouy Gómez y su amigo Atilio "Tilique" Martínez, junto a la leyenda del Béisbol Venezolano Víctor Davalillo, en el hotel Cumberland de Chacaíto, durante el evento de Coleccionistas de Barajitas de ASOVECOL, en Caracas, Venezuela. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Coincidimos en muchas oportunidades, en los eventos mensuales de coleccionistas de barajitas de Béisbol de ASOVECOL, en el hotel Cumberland de Chacaíto. Conversábamos, recordando los gratos momentos compartidos. Le tomaba fotografía con los peloteros invitados y él me retribuía, amablemente, el gesto. Sugería enviar a la Professional Sports Autenticator (PSA), para autenticar, calificar la calidad de las barajitas, y darle mayor valor, en los Estados Unidos de América.

Le gustaba mucho mi blog "Béisbol Inmortal", donde publicaba mis artículos de béisbol, que leía con interés y complacencia, compartiéndolos a través de sus redes.

Desde temprana edad, era locutor profesional. Muy querido y apreciado por los narradores, comentaristas y periodistas deportivos. Vivió una vida intensa, llena de bonitos recuerdos.

Le gustaba la música. Tocaba el piano, influenciado por su querida madre. Esa pasión, se la transmitió a su hijo Claudio Martínez Attias, quien desde niño destacó tocando el violín excelentemente, cosa que era orgullo de sus padres.

Otra de sus grandes pasiones fue el hipismo. Gran conocedor de las estadísticas e historias de las competencias hípicas. Hizo grandes amistades, cultivó a todo nivel su relación con jinetes, propietarios, entrenadores, hombres de medios de comunicación, entre otros. Recuerdo, que a pesar de su juventud, ya participaba en el famoso programa "Monitor Hípico", junto a Aly Khan, "El Caribe" Palma y otros, aportando su conocimiento y pronósticos, para el juego de las carreras de caballos, del "5 y 6". Creó una maravillosa colección de barajitas hípicas que en su gran mayoría eran firmadas por las personalidades del deporte ecuestre. Asistía con mucha frecuencia al Hipódromo Gulftream Park, de Hallandale Beach, Florida, U.S.A. y allí disfrutó, compartió con jinetes, preparadores, dueños y hombres de medios, de relevancia internacional.

Al enterarme de su repentina e inesperada partida, me embargó una profunda tristeza. Atilio "Tilique" Martínez fue consecuente amigo, excelente persona, alegre, amable, quien cultivó siempre amplios conocimientos en materia del béisbol y el hipismo, aficiones compartidas por ambos. Pude disfrutar de su sincera amistad, pero ya no podré lamentablemente verlo nuevamente en este mundo. Que Dios lo tenga en su Gloria. A su viuda Elizabeth, su hijo Claudio, a sus hermanos y demás familiares y amigos, envío mis sentidas palabras de condolencia, acompañamiento y pesar por su fallecimiento. ¡Que descanse en paz y brille para él la luz perpetua!

Querido amigo, tu recuerdo, simpatía y cariño perdurará siempre en nuestros corazones.

Miguel Dupouy Gómez.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Aquellas Barajitas de las Estrellas del Béisbol




La expansión del juego de béisbol en Venezuela, tuvo lugar en la década de 1920, durante el gobierno del Gral. Juan Vicente Gómez, la época del buen béisbol criollo, fue la etapa que halagó el entusiasmo de aquella nutrida fanaticada, que disfrutaba con emoción las jugadas de magníficos peloteros venezolanos y extranjeros, con desplantes de poder, garra y mística deportiva.

Al respecto, cabe destacar, que, como promoción para sus productos, los fabricantes de cigarrillos iniciaron la curiosa y pintoresca costumbre, de insertar dentro de las cajetillas de sus respectivas marquillas, una pequeña fotografía conocidas con el nombre de “Barajitas”, en la cual aparecía el rostro de los peloteros más populares de aquellos tiempos.

El año 1927, fue muy importante para el béisbol venezolano. En 1927, se juega el primer campeonato organizado, eliminándose de hecho las acostumbradas series de tres, cinco y siete juegos que pactaban los equipos locales, donde el ganador se “pavoneaba” de campeón nacional.

Aparecen los primeros importados, se fundan las entidades que dirigirían el béisbol y desarrollan sus actividades los conjuntos tradicionales, como el “Royal Criollos” y el “Santa Marta” y los nuevos clubs, “29 de Julio Militar”, “Triángulo”, “Maracay”, “Silver King”, y “Los Latinos” entre otros.

Alrededor de esa época que comentamos, el entusiasmo por el juego de pelota alcanzó alta emotividad.

¿Quién era fanático de quién? “Santa Marta”, “Royal Criollos”, “Los Latinos”, “Maracay”, “29 de Julio Militar”.

Iban y venían nombres de los peloteros favoritos, datos de todos los clubes, era el entusiasmo masivo que reflejaban bien el desarrollo y popularidad del béisbol.

Algunos de esos hombres, pioneros animadores del gran deporte americano, hoy con patente de pasatiempo nacional, han fallecido; sino todos, la gran mayoría.

César Nieves, el bien llamado “la escoba criolla”, por sus prestigiosas actuaciones alrededor de la segunda base. Sus notables jugadas en esa posición aún se comentan con gran asiduidad, en los corrillos beisboleros. Fue un verdadero puntal en la defensa de los colores de su divisa, el glorioso “Royal Criollos”.

Al estadio iban los aficionados especialmente a verlos en sus escamoteos prodigiosos y sensacionales, porque además de gran pelotero tenía “imán”.

José Pérez, el “terrible” Pérez, primera base de “Los Latinos” y primera base del año 1941 del team venezolano, que se tituló Campeón Mundial Amateur, caído de manera trágica en un accidente aéreo en las inmediaciones del aeropuerto de Barcelona, Estado Anzoátegui.

Mariano Bordón, “el ángel de los bosques”, el más espectacular center fue el venezolano, Fermín Alvarado y Eduardo Llanos, también jardinero del “Royal Criollos”.

Isaac Cardona, catcher del “Santa Marta” y los otros, Guillermo Fung segunda base del “Magallanes” Ignacio Palacios, Nestico Sánchez, “Chato” Rivera, “Chechón” Vegas, Lázaro Quezada y Juan “Camarón” Sosa, todos importados.

Época de la pelota a toda hora, en los corrillos callejeros, en la casa, en el Stadium de Caracas y difundido por radio en la voz de Esteban Ballesté hasta la provincia venezolana.

Por esos mismos tiempos, hombres y mujeres de todas las clases sociales y sobre todo, un impresionante porcentaje de niños, nos ocupábamos de reunir las barajitas con fotos de peloteros, boxeadores y toreros de moda, que venían dentro de las cajetillas de cigarrillos.

Los cigarrillos “Bandera Roja” y “Doble Águila”, competían duramente en aras de mayor producción y venta para sus productos. De pronto los fabricantes cigarreros, promovieron a través de la prensa local y mediante atractivos anuncios, la inserción dentro de las cajetillas de sus respectivas marquillas, una colección de pequeñas fotografías con el nombre de baratijas, en las cuales aparecían los rostros de los peloteros más populares de la época. Las barajitas traían impreso su orden numérico y el nombre del jugador, para coleccionarlas con mayor facilidad, otras traían en la esquina superior derecha la posición que defendía el pelotero.

La pasión taurina que nace al compás de la rivalidad artística, entre los diestros venezolanos, Eleazar Sananes “Rubito” y Julio Mendoza “Niño II”, también fue aprovechada al máximo por los fabricantes de cigarrillos en la oportunidad en que lanzaron una novedosa colección de cuatro barajitas, cada una con un lance de capa o pase de muleta distinto, una, de la otra y que al unirlas se formaba un circulo en el cual aparecía la cara del torero.

La reunión de estas barajitas tenían un premio, desde dos, hasta cinco bolívares.

Las de Sananes y las de Mendoza, venían a todo color, las de otros toreros venían en blanco y negro y el premio en bolívares era menor.

Las mencionadas barajitas, resultaron un éxito publicitario ya que todos los caraqueños se ocupaban de reunirlas y surgió la costumbre de cambiar las repetidas por las que no se tenían en la colección de cada cual.

Aprovechando ese auge o manía de los caraqueños por coleccionar barajitas, impulsó a una empresa, (no recuerdo precisamente el nombre), a editar un álbum, en el cual aparecía como personaje principal el famoso boxeador argentino de la división de los pesos pesados, Luis Ángel Firpo, apodado por su fortaleza física y por la contundencia de su pegada, “El Toro de las Pampas”, quien combatió contra Jack Dempsey por el título mundial de la categoría, el 14 de septiembre de 1923, en la ciudad de Nueva York.

Dempsey, ganador de la memorable pelea en el segundo asalto, marcó en la báscula de pesaje 192 y ½ libras, mientras Luis Ángel Firpo, acusaba, 216 y ½ libras.

El objetivo de los interesados consistía en llenar la página del mencionado álbum, con los cuadraditos o barajitas que formarían la pose pugilística de Luis Ángel Firpo.

El álbum era un obsequio de la firma patrocinante, pero el sobre cerrado con una sola barajita, costaba 0,25. De la tal serie de barajitas fue difícil encontrar el puño derecho enguantado de Firpo.

Jamás se supo de alguien que hubiera llenado totalmente, la fotografía de Firpo, para obtener el prometido premio en metálico, consistente en 500 bolívares.

Escrito por: Miguel Montefusco. 
Revista “Deportes”. Año 1980.