viernes, 24 de julio de 2026

Al Cumplirse un Mes del Doble Terremoto en Venezuela

 

Así quedó la Virgen Milagrosa de nuestra casa, que se volteó y mantuvo de pie, en su pequeña base de madera, aguantando los fuertes movimientos de los dos terremotos ocurridos, protegiéndonos a todos en casa. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Hoy, 24 de julio de 2026, al cumplirse un mes de la tragedia del doblete sísmico en Venezuela, con dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, me animo a escribir, luego de la terrible impresión y experiencia vivida en compañía de mi madre y mi hermano Rafael.

En nuestro hogar caraqueño, sufrimos momentos de pánico, angustia y desesperación. A las 6:04 p.m., preparándonos para ver el partido del Mundial de Fútbol entre las selecciones de Brasil y Escocia, nos sorprendió repentinamente los dos terremotos que duraron en conjunto, aproximadamente, 1 minuto 50 segundos, que pareció una eternidad.

Se escuchó una especie de "ronquido de la tierra", las ventanas comenzaron a vibrar y todo temblaba. La lámpara colgante de nuestra sala se movía de un lado a otro, en sentido este-oeste. Mi hermano Rafael pudo subir al piso superior de nuestra vivienda, observando la escalera principal balancearse. Muchas cosas se rompieron, al caerse al suelo y otras lograron mantenerse milagrosamente en pie, entre ellas varias imágenes religiosas que permanecieron, a pesar del fuerte movimiento en su lugar. Mi mamá, que por su avanzada edad tiene movilidad restringida y mi hermano Rafael nos abrazamos, rezando, al arreciar la fuerza del terrible movimiento vertical, aunado al desplazamiento ya mencionado este-oeste, que nos hacía muy difícil mantenernos en pie, pensando que era nuestro final.

Luego, al pasar los terremotos, gracias a unas personas desconocidas que se encontraban en la calle, pudimos bajar a mi mamá en silla de ruedas por la escalera, del piso alto a la planta baja de la casa, aledaña al jardín. Las réplicas han continuado durante todo el mes.

Inmediatamente, la tristeza y el dolor llenaron nuestras almas al ver la terrible devastación. Gran número de pérdidas humanas y daños materiales que ocurrieron en diversas zonas del país, especialmente, en La Guaira, y en la zona norte de Caracas. En cuestión de segundos, cambió abruptamente todo. Nuestra profunda fe en Dios, en la Virgen y en los Santos, nos dio otra oportunidad de vida.

Envío mis palabras de condolencia a todas las familias que sufrieron la dolorosa pérdida de un familiar o ser querido. Elevo mis oraciones por el eterno descanso de sus almas y que Dios Nuestro Señor los acoja en su Reino y dé mucha fortaleza a todos para proseguir con fe los años por venir.

Quiero agradecer infinitamente a todas las personas que se abocaron a colaborar y ayudar a los damnificados de esta tragedia, en distintas maneras. A los cuerpos de rescatistas, bomberos, protección civil, personal de salud y voluntarios que trabajan arduamente día a día para tratar de encontrar personas desaparecidas, así como los organismos tanto nacionales como internacionales que ayudaron y cooperaron, solidariamente, para evitar mayores penurias en la población. ¡Que Dios los bendiga siempre!

De igual manera, agradezco a todas las personas que se preocuparon y estuvieron pendientes de nosotros, durante esta terrible tragedia. ¡Muchas gracias, que Dios los colme de bendiciones!

¡Fuerza Venezuela! Ante la adversidad, con el favor de Dios, nuestro noble pueblo unido, con valentía, esfuerzo, trabajo y solidaridad, logrará salir adelante. 

Miguel Dupouy Gómez.

1 comentario:

  1. Que bonito lo escrito Miguel. Tienes nobles sentimientos y una gran sabiduría que es el amor, y temor de Dios; Pero quiero que sepas que cuando tembló yo oré por mi hijo que andaba por el litoral con una novia, y creeme pensé en vosotros tres y Que Dios Todopoderoso los librará de todo peligroy también por esta urbanización, y luego con ganas de llorar llame a mi hijo quien reside en Atlanta. Y rápido llame a los vecinos para que salieran de. Sus casas, Y era que se acababa de bañar, y se estaba medio vistiendo para salir. Después no me dejaron regresar a casa, y nos sentamos con sillitas de lona en el jardín del frente! Y nos quedamos durmiendo en sofas en una de las salas. Con puerta medio abierta. Los perritos pugs se quedaron tranquilos al llamarlos! Pues es una casa al lado de la mía!
    Que Dios sea siempre vuestro escudo, y me alegró saber. Que estaban los tres juntos!

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